Oraciones a Nuestra Gran Reinita

Queremos ayudar a la reflexión y la oración de los que buscan al Señor por el camino más humilde: un culto fuerte (lo que significa dedicación, trabajo, abandono filial) a María, la Madre de Dios, venerada en el misterio de su infancia.

Escribiendo y orarando por vosotros, queridos muchachos y muchachas, y espero que el amor y el ejemplo de sus seres queridos

enseñar a amar al Señor y a mi querida Virgen María.

Escribo y rezo por vosotros, las mamás y los papás para que no siempre se desanime en la educación cada vez más difícil de sus hijos.

Dios no pide lo imposible y Nuestra Señora le dará ayuda y consejo.

Dios bendiga también, a los pequeños santos inocentes que aún palpitan en el vientre de la madre, calentados y alimentados por la sangre de su corazón.

En su viaje hacia la luz, en el nombre y con una sonrisa de la Niña María, descienda sobre vosotros

y sus familias la bendición de Dios!

Medalla tradicional de la Virgen Niña
Medalla tradicional de la Virgen Niña

A diferencia de la devoción al Niño Jesús, la devoción a la infancia de María es menos popular. Conocida en español como Virgen Niña o Divina Infantita y en italiano como Maria Bambina, sus dos centros de devoción son la ciudades de Milán (Italia) y México. En esta última ciudad se fundó en 1901 la Orden de las Esclavas de la Inmaculada Niña, o de la Divina Infantita, por el padre Federico Salvador Román, natural de Almería, y por la mejicana Mª del Rosario Arrevillada Escalada. Su carisma es el de revivir en la Iglesia el anonadamiento de Cristo a través de la imitación de María en el misterio de su infancia.

LA ORACION Y REGLA DE ORO

Pidan, y se les dará; busquen, y encontraran, llamen, y se lea abrirá.

Porque todo aquel que pide, recibe, y el que busca, encuentra: y al que llama, se le abrirá.

¿Qué hombre hay entre ustedes, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?

HIMNO A LA DIVINA INFANTITA

Virgen maría, fiel esclava, norte y guía

Dános siempre de tu entrega la alegría

 

¡Oh, Virgen Niña, llena de gracia, virgen María!

¡Qué maravilla tu infancia oculta, pura y sencilla!

¡Oh, Virgen Niña, Dios se enamora de tu sonrisa!

¡Virgen María, la mujer nueva, que el mundo ansía!

 

¡Oh, Virgen Madre, qué grande eres cuando te humillas!

¡Virgen María, contigo esclava fiel yo sería!

¡Virgen creyente, todo lo llena Dios en tu vida!

¡Virgen María, eres Esclava de esclavas guía!

DEVOCIÓN A LA VIRGEN NIÑA

ORACIÓN I

Dulcísima Niña María, radiante Aurora del Astro Rey, Jesús, escogida por Dios desde la eternidad para ser la Reina de los cielos, el consuelo de la tierra, la alegría de los ángeles, el templo y sagrario de la adorable Trinidad, la Madre de un Dios humanado; me tienes a tus plantas, oh infantil Princesa, contemplando los encantos de tu santa infancia. En tu rostro bellísimo se refleja la sonrisa de la Divina Bondad, tus dulces labios se entreabren para decirme: "Confianza, paz y amor..."

¿Cómo no amarte, María, luz y consuelo de mi alma..., ya que te complaces en verte obsequiada y honrada en tu preciosa imagen de Reina parvulita? Yo me consagro a tu servicio con todo mi corazón. Te entrego, amable Reina, mi persona, mis intereses temporales y eternos. Bendíceme Niña Inmaculada, bendice también y protege a todos los seres queridos de mi familia. Se tu, Infantil Soberana, la alegría, la dulce Reina de mi hogar, a fin de que por tu intercesión y tus encantos reine e impere en mi corazón y en todos los que amo, el dulcísimo Corazón de Jesús Sacramentado. Amén.

 

ORACIÓN II

Te entrego, Virgen Niña, mi corazón para que lo presentes a Jesús. Por el amor y complacencia con que te aceptó, cuando a la temprana edad de tres años te consagraste a El, suplícale acepte el mío e imprima en él las virtudes que le faltan, para que, a imitación del tuyo, le sea agradable. Enséñame o despreciar las honras vanas del mundo; haz que siempre sea mi único anhelo crecer en el amor de Dios, cumpliendo siempre su divina Voluntad. Te presento también los corazones de los que no te conocen y no pueden amarte. Oh Virgen Niña, atráelos con tus inspiraciones para que, amándote todos como hijos, vayamos a cantar las glorias y magnificencias de tu hijo Jesús, nuestro Señor en el Cielo. Amén.

 

Nacimiento de la Virgen María. Fresco de Giotto. Hacia 1305 Capilla de los Scrovegni, Padua
Nacimiento de la Virgen María. Fresco de Giotto. Hacia 1305 Capilla de los Scrovegni, Padua

ORACIÓN DE LA NATIVIDAD

 

Hoy nace una clara estrella
tan divina y celestial,
que con ser estrella, es tal,
que el mismo sol nace della.

De Ana y de Joaquín oriente
de aquesta estrella divina
sale su luz clara y dina
de ser pura eternamente:
el Alba más clara y bella
no le puede ser igual,
que con ser estrella, es tal,

que el mismo sol nace della.

No le iguala lumbre alguna
de cuantas bordan el cielo,
porque es el humilde suelo
de sus pies la blanca luna:
nace en el suelo tan bella,
y con luz tan celestial;
que con ser estrella, es tal,
que del mismo sol nace della.

 

Lope de Vega

ORACIÓN DE LA NATIVIDAD DE NUESTRA SEÑORA

¡Qué grande gozo e incomparable alegría debe tener todo el mundo el día de vuestro sagrado nacimiento, ¡oh niña benditísima! pues con la luz que vos, como alba divina, le trajisteis, se bañó de nueva claridad y comenzó a respirar! A toda la Santísima Trinidad alegrasteis con vuestro nacimiento; al Padre por haber nacido su dulce esposa, al Hijo porque habías de ser su Madre, y al Espíritu Santo porque erais su templo, y por su virtud habíais de concebir en vuestro vientre virginal al Verbo Eterno. Los santos patriarcas vieron en este día cumplidos sus deseos; los profetas acabadas aquellas sombras y figuras debajo de las cuales tantas veces os dibujaron y pintaron, los ángeles su Reina y Señora, y los hombres de honra, ornamento y gloria de todo el linaje humano; y finalmente, todos los judíos y gentiles, justos y pecadores tienen hoy causa de particular regocijo, por haber salido a luz la que había de darnos al que es luz y vida del mundo.

Vos, niña gloriosa, nacisteis hoy la más linda, la más bella y hermosa y más adornada de gracias que ninguna pura criatura. Porque así como vuestro precioso Hijo os fue muy parecido en el ser natural como hijo a su madre, así vos fuisteis muy semejante a vuestro Hijo en el ser de gracia, en la cual él era vuestro Padre; y así convino que en el alma y en el cuerpo no hubiese cosa criada que con vos se pueda comparar. Vos sois la segunda Eva y madre de los vivientes que vivirán para siempre, vos más dichosa que Sara, más prudente que Rebeca, más hermosa que Raquel, más fecunda que Lía, más excelente que María hermana de Moisés y Aarón, más sabia que Débora, más fuerte que Judíth, más graciosa que Ester, más humilde que Abigail, más casta que Susana. Porque sois aquella mujer vestida de sol y coronada de estrellas, que tiene la luna debajo de sus pies, y aquel santuario que Dios hizo para habitar en él, y aquel arca fabricada de madera de Setin, y forrada por dentro de oro purísimo, que son todas las virtudes con que Dios os adornó.

Dios os salve, María suavísima, hija sois de Eva, más para reparar las miserias de Eva; hija sois de hombre, mas madre de Dios; virgen sois, mas no sin fruto; fecunda sois, mas sin detrimento de vuestra pureza virginal. Dios os salve, Virgen sacratísima, tálamo del Esposo celestial, templo de la sapiencia increada, sagrario del Espíritu Santo, huerto de delicias, paraíso de deleites, vena de aguas vivas, y depositaria de todas las gracias y dones de Dios, y singular entre todas las criaturas; pues no hay cosa que os iguale, y todo lo que tiene ser está sobre vos o debajo de vos, porque Dios solamente es sobre vos, y todo lo que no es Dios está debajo de vos. Desde este punto y desde esta hora en que salisteis al mundo para bien del mundo yo os reconozco y tomo por Señora mía, y os doy el parabién y vasallaje como a Reina soberana del cielo y de la tierra, y madre de mi Señor Jesucristo. Vos, Virgen purísima y niña sacratísima, tomadme por esclavo perpetuo y de vuestro Hijo benditísimo, para que yo con verdadero y santo gozo me goce hoy de vuestro glorioso nacimiento. Amén.

Oración en el día de la Natividad de María

Padre Celestial, Tú has querido que en María
se reflejase tu amor.

¡Gracias por habernos dado una madre tan
perfecta! Ella es para nosotros una nueva
revelación de todos los tesoros de bondad
que se encuentran escondidos en tu corazón
paterno, nos muestras hasta qué punto Tú
eres bueno y dulce en tu amor.

Con su ternura y su solicitud, ella nos
hace conocer el afecto delicado y vigilante
que te une a Tí con nosotros, puesto que
toda la fuerza de tu amor materno desciende
a ella de tu corazón de Padre.

En María no hay nada que no le haya sido dado
expresamente por Tí: ella trae a nosotros tú
imagen, nos hace descubrir tu rostro de amor.

Sin el consuelo de su presencia y la continuidad
de sus atenciones, nos faltaría una de las pruebas
más evidentes de que Tú estás continuamente cercano
a nosotros, para sostenernos, consolarnos, y
protegernos. Su mirada bondadosa y su inmensa piedad
para con los pecadores, como somos nosotros, nos
invitan a creer que tu misericordia es inconmensurable

y que no se deja vencer por la ingratitud y por la
maldad.

María nos muestra cómo Tú nos amas y nos impulsa a
confiarnos completamente a tu amor.

¡Te damos gracias porque te agrada manifestarte y
darte a nosotros a través de ella!
Amen.

NOVENA DE LA NATIVIDAD

ORACIÓN INICIAL: ¡Oh María santísima! elegida y destinada ab eterno por la augustísima Trinidad para Madre del unigénito Hijo del Padre, anunciada por los Profetas, esperada de los Patriarcas, y deseada de todas las gentes; sagrario y templo vivo del Espíritu Santo, sol sin mancha, porque fuisteis concebida sin pecado original, Señora del cielo y de la tierra, Reina de los Ángeles; nosotros humildemente postrados os veneramos, y nos alegramos de la solemne conmemoración anual de vuestro felicísimo Nacimiento; y de lo más íntimo de nuestro corazón os suplicamos que os dignéis benigna venir a nacer espiritualmente en nuestras almas, para que cautivadas estas por vuestra amabilidad y dulzura, vivan siempre unidas a vuestro dulcísimo y amabilísimo Corazón.

I. Ahora con nueve distintas salutaciones contemplaremos los nueve meses que estuvisteis encerrada en el seno materno; diciéndoos que oriunda de la Real prosapia de David, salisteis con grande honor a luz de las entrañas de santa Ana vuestra afortunadísima madre. Avemaría.

II. Os saludamos, oh Niña celestial, paloma candidísima de pureza, que a despecho del infernal dragón fuisteis concebida sin pecado original. Avemaría.

III. Os saludamos, oh Aurora brillantísisima, que como precursora del Sol de justicia, trajisteis la primera luz al mundo. Avemaría.

IV. Os saludamos, oh Elegida, que, cual sol sin mancha alguna, despuntasteis en la noche más tenebrosa del pecado. Avemaría.

V. Os saludamos, oh bellísima Luna, que iluminasteis al mundo envuelto en las más densas tinieblas del gentilismo. Avemaría.

VI. Os saludamos como a esforzada amazona, que sola, a manera de un numeroso ejército, pusisteis en fuga a todo el infierno. Avemaría.

VII. Os saludamos, oh hermosa alma de María, a quien Dios poseyó desde la eternidad. Avemaría.

VIII. Os saludamos, oh amada Niña, y veneramos vuestro santísimo cuerpecito, los sagrados pañales en que fuisteis envuelta, y la sagrada cuna en que estuvisteis acostada, y bendecimos el punto y momento en que nacisteis. Avemaría.

IX. Os saludamos finalmente, oh amada Niña, como adornada de todas las virtudes en grado inmensamente más elevado que los otros Santos, y que, hecha digna Madre del Salvador, y habiendo concebido por virtud del Espíritu Santo, paristeis al Verbo encarnado. Avemaría.

ORACIÓN FINAL. ¡Oh graciosísima Niña! que con vuestro feliz nacimiento habéis consolado al mundo, alegrado al cielo y aterrado al infierno; habéis dado ayuda a los caídos, consuelo a los tristes, salud a los enfermos y alegría a todos; os suplicamos con los más fervorosos afectos que renazcáis espiritualmente con vuestro santo amor en nuestras almas; renovad nuestro espíritu para que os sirvamos, encended de nuevo nuestro corazón para que os amemos; y haced florecer en nosotros aquellas virtudes con las que podamos hacernos siempre más agradables a vuestros benignísimos ojos. ¡Oh María! Sed para nosotros María, haciéndonos experimentar los saludables efectos de vuestro suavísimo Nombre; sírvanos la invocación de este Nombre de alivio en los trabajos, de esperanza en los peligros, de escudo en las tentaciones, de aliento en la muerte. Sea el Nombre de María como la miel en la boca, la melodía en el oído, y el júbilo en el corazón. Así sea.

ORACIÓN DE LA PRESENTACIÓN DE NUESTRA SEÑORA AL TEMPLO

Dios te salve, María suavísima, a quien tus santísimos padres trajeron al templo, y en tu tierna edad presentaron al Señor y ofrecieron a su servicio, para que en dejando los pechos de tu madre le hicieses sacrificio de ti misma, y como fruta temprana, fresca y cogida del árbol con su flor fueses mas gustosa y agradable a aquel Señor que es fruto de tu sagrado vientre. En el templo material entraste, y le santificaste e ilustraste para que fuese más glorioso que el que edificó el Rey Salomón, porque tú eres el templo vivo de Dios, y como un Sancta Sanctorum adonde no es lícito entrar sino al sumo Sacerdote según la orden de Melquisedec, y como la verdadera arca del Testamento en que está la urna del maná con que sustenta el cielo y la tierra. Aquí viviste y pasaste tu niñez, y fuiste modelo perfectísimo de santidad, y derramaste el olor suavísimo de todas las virtudes; y como alférez y Virgen de las vírgenes, te consagraste toda a Dios, y fuiste la primera que hizo voto de perpetua virginidad con alegre y determinada voluntad, abriendo camino con tu ejemplo a todas las vírgenes que después te han seguido y seguirán; y le guardaste tan perfectamente, que más parecías ángel sin cuerpo que doncella en carne mortal.

Y pues fuiste tan acabado dechado de pureza, que sola tu vista penetraba los corazones de los que te miraban con una lumbre celestial, y criaba en ellos amor de honestidad, mírame, Señora, con esos ojos amorosos y eficaces, para que de tal manera mi ánima y mi cuerpo florezcan con la castidad, que ninguna fealdad me ensucie, ningún vicio me posea, y a ningún deleite consienta. ¡Oh Reina mía, esperanza mía y alegría mía de mi corazón! que viviendo en el templo, con la soledad, silencio y quietud te disponías a la contemplación y unión con Dios, y eras tan regalada de él y tan visible de los ángeles, que más morabas en el cielo que en la tierra, y más vivía tu espíritu con el espíritu del Señor que tu cuerpo con tu espíritu; alcánzame por tus merecimientos amor del silencio y del reposo espiritual, para que estos sean mis deleites todo el tiempo que fuere detenido en la cárcel de este cuerpo, por Jesucristo tu benditísimo Hijo, que vive y reina en los siglos de los siglos. Amén.

La Divina Infantita intercede por nosotros….

El 8 de diciembre celebramos la Concepción Inmaculada de la Virgen en el seno de su madre santa Ana y 9 meses después la Iglesia se llena de júbilo en su Natividad.
Este 30 de Agosto unámonos alrededor de la Cuna de la Niña María Inmaculada
lla Virgen Santísima para invocarla en la fiesta de su Nacimiento el día
8 de septiembre.
Hagamos estos 9 días de preparación a su Cumpleaños
para agradecer a Dios Trino el don de María nuestra Madre.

Oración para pedir su bendición
Eres, Niña Inmaculada
Del Señor Obra Maestra
Pues la Fuerza de su diestra
Quedó en tu ser agotada
Y porque fuiste formada
Sin la Culpa Original
Eres Reina Universal
Y de mi vida Pastora
Inmaculada Niña Señora
Líbranos de todo mal
Y alcánzanos ahora la bendición final +

La Virgen María prometió que, a quienes pidan al Señor algún favor por los méritos de su Concepción , Nacimiento e Infancia No se les negaría nada

Por los méritos de tu Concepción, Nacimiento e Infancia
Te pido Dulce Niña : Vivir y Morir en la vida de la Gracia

Jaculatoria inspirada por el Ind. HyH de la Toda Santa.

Hoy nace una clara estrella,
tan divina y celestial,
que, con ser estrella, es tal,
que el mismo sol nace de ella.

Esta fiesta mariana tiene su origen en la dedicación de una iglesia en Jerusalén, pues la piedad cristiana siempre ha venerado a las personas y acontecimientos que han preparado el nacimiento de Jesús. María ocupa un lugar privilegiado, y su nacimiento es motivo de gozo profundo. En esta basílica, que había de convertirse en la iglesia de Santa Ana (siglo XII), san Juan Damasceno saludó a la Virgen niña: “Dios te salve, Probática, santuario divino de la Madre de Dios … ¡Dios te salve, María, dulcísima hija de Ana!”. Aunque el Nuevo Testamento no reporta datos directos sobre la vida de la Virgen María, una tradición oriental veneró su nacimiento desde mediados del siglo V, ubicándolo en el sitio de la actual Basílica de “Santa Ana”, en Jerusalén. La fiesta pasó a Roma en el siglo VII y fue apoyada por el Papa Sergio I. Su fecha de celebración no tiene un origen claro, pero motivó que la fiesta de “La Inmaculada Concepción” se celebrara el 8 de diciembre (9 meses antes).

A casa de Santa Ana
llegaron hoy las vecinas
porque dicen en el pueblo
que ha dado a luz a una niña
Jesús, que contento
Jesús, que alegría
Porque ya ha nacido
la Virgen María (bis).
II.
San Joaquín como sabía
que aquella noche nacía,
recogido con su esposa
las oraciones decía.
Y a la media noche
llegó la Alborada
y nació la Niña
que es Inmaculada (bis).
III
Los angelitos del Cielo
cantaban junto a su cuna,
y al lado de sus pies bellos
vino a posarse la luna.
Jesús, que contento
Jesús, que alegría
Ya vino la Aurora
vendrá pronto el Día (bis).
IV
El mundo estaba en tinieblas
sin luz, sin norte y sin guía
y hoy se llenó de esperanza
porque ha nacido María.
Estaba anunciado
de tan linda Flor
que el fruto bendito
será el Redentor (bis).
V.
¿Quién es ésta que se alza
más hermosa que la Aurora?
De Ella va a nacer el Sol
es Virgen, nuestra Señora
Benditos los padres
que dieron tal flor
Bendita la Niña
que es Madre de Dios (bis).
VI.
De otra cosa no se habla
hoy en todo Nazaret:
“¡Ay, qué Niña tuvo Ana!”
“Voy contigo y la veré!”
Y al ver que es hermosa
cual ninguna flor,
sus Padres dan gracias
a Nuestro Señor (bis).
VII.
A todos mira y sonríe
esta lindísima Niña;
tiene Corazón de Madre
y en su rostro se adivina.
Dicen vendrá el día
que Nuestro Señor
la hará Madre nuestra
con gozo y dolor (bis).
VIII.
Reciban mil parabienes
sus padres Joaquín y Ana,
por esta Niña que tienen
y el Fruto de sus entrañas.
Jesús y María
y el Casto José
La Santa Familia
que hay en Nazaret
H.M.C.S.T. sept. 1995

Maria fue una niña coma tu,  
hermosa y obediente como tu 
 imítala y veras que fruto tendrás,  
Maria fue una niña como tu. 
Sus padres se llamaban Joaquín y Ana.  
Santos esposos qua tanto la amaban.  
Joaquín y Ana, no se cansaban de dar gracias a Dios  
por el gran regalo qua les mando. (bis) 
Maria fue una niña … 

Ellos no sabían que Maria seria  
la Madre de Jesús, (bis)  
Joaquín y Ana la enseñaron  
y criaron santamente para Dios. 

Maria creció alabando siempre a Dios, 
ella le llamaba Altísimo 
y fue la morada que El se preparó. 
Ella la llamaba Altísimo 
y fue la morada que El se preparo. 

Maria se hizo esclava del Señor, 
fue Madre y Maestra de Jesús el Salvador, 
es madre y maestra da nuestra creación.  
Maria fue una niña como tu. 

Maria creció... 
Gloria al Padre: cantan los cielos, 
Gloria al Hijo: los ángeles entonan. 
Bendito es el que viene-en el nombre del Señor, 
Gloria a Dios, Gloria a Dios, Gloria a Dios (bis) 
Maria fue una niña como tu 


TERESA BAS MAYO

 

 

Oraciones a la Virgen Niña

 

Oración 1 


Dulcísima Niña María, radiante Aurora del Astro Rey, Jesús, escogida por Dios desde la eternidad para ser la Reina de los cielos, el consuelo de la tierra, la alegría de los ángeles, el templo y sagrario de la adorable Trinidad, la Madre de un Dios humanado; me tienes a tus plantas, oh infantil Princesa, contemplando los encantos de tu santa infancia. En tu rostro bellísimo se refleja la sonrisa de la Divina Bondad, tus dulces labios se entreabren para decirme: "Confianza, paz y amor..."

¿Cómo no amarte, María, luz y consuelo de mi alma..., ya que te complaces en verte obsequiada y honrada en tu preciosa imagen de Reina parvulita? Yo me consagro a tu servicio con todo mi corazón. Te entrego, amable Reina, mi persona, mis intereses temporales y eternos. Bendíceme Niña Inmaculada, bendice también y protege a todos los seres queridos de mi familia. Se tu, Infantil Soberana, la alegría, la dulce Reina de mi hogar, a fin de que por tu intercesión y tus encantos reine e impere en mi corazón y en todos los que amo, el dulcísimo Corazón de Jesús Sacramentado. Amén.

Oración 2 


Te entrego, Virgen Niña, mi corazón para que lo presentes a Jesús. Por el amor y complacencia con que te aceptó, cuando a la temprana edad de tres años te consagraste a El, suplícale acepte el mío e imprima en él las virtudes que le faltan, para que, a imitación del tuyo, le sea agradable. Enséñame o despreciar las honras vanas del mundo; haz que siempre sea mi único anhelo crecer en el amor de Dios, cumpliendo siempre su divina Voluntad. Te presento también los corazones de los que no te conocen y no pueden amarte. Oh Virgen Niña, atráelos con tus inspiraciones para que, amándote todos como hijos, vayamos a cantar las glorias y magnificencias de tu hijo Jesús, nuestro Señor en el Cielo. Amén.

 

Oración 3 


Niña celestial, que con tantos prodigios de gracias te dignaste mostrar tus deseos de ver honrada tu tierna infancia -aquel período de tu existencia que fue tan grande ante Dios, por el privilegio de tu inmaculada concepción y natividad dichosa. Tú, la más privilegiada entre las hijas de Eva, vuelve hacia mí, desde esa preciosa Cuna, tus ojos llenos de dulzura y bondad, y continuando tu oficio de Mediadora y Abogada, haz que vea cumplida mi súplica.

No salga yo defraudada en mis esperanzas de tu venerada Cuna, sino que consiga las gracias y los consuelos que te pido.

A mí y a todos, ¡oh María!, alcánzanos el verdadero espíritu de la devoción a Ti, ¡Virgen Niña!, y el don inapreciable de la perseverancia final. Así sea.

Oración a la Virgen Niña.

Pequeña y dulce María, princesa mía, sin pecado concebida, estrella de mis días y desde niña la más perfecta profecía.

Ilumina esta vida mía, a veces enceguecida, sin ansias ni dicha y totalmente empobrecida.
Hazme, pequeña María, luz en estos días y resplandor en la oscuridad del alma mía.
Hazme niño, pequeñito y dulcísimo para que el Buen Dios escriba lo
que ha querido de ésta vida, para Su gloria y como verdad que ilumina.
Amén
JaculatoriaOh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a vos.

(se repite 3 veces)

Oración de entrega
María yo te doy mi corazón, a cambio te pido tu Inmaculado Corazón.

(se repite 3 veces)

Te entrego, Virgen Niña, mi corazón para que lo presentes a Jesús.
Por el amor y complacencia con que te aceptó, cuando a la temprana edad de tres años te consagraste a El, suplícale acepte el mío e imprima en él las virtudes que le faltan, para que, a imitación del tuyo, le sea agradable.
Enséñame a despreciar las honras vanas del mundo; haz que siempre sea mi único anhelo crecer en el amor de Dios, cumpliendo siempre su divina Voluntad. Te presento también los corazones de los que no te conocen y no pueden amarte.
Oh Virgen Niña Atráelos con tus inspiraciones para que, amándote todos como hijos, vayamos a cantar las glorias y magnificencias de tu hijo Jesús, nuestro Señor en el Cielo.
Amén.

 

 

LETANIAS EN HONOR DE MARÍA BAMBINA

  • Señor, ten piedad de nosotros
    Cristo, ten piedad de nosotros
    Señor, ten piedad de nosotros
    Niño Jesús, ten piedad de nosotros
    Niño Jesús, lleno de gracia, ten piedad de nosotros
    Dios el Padre del Cielo, ten piedad de nosotros
    Dios, el Hijo Redentor del mundo, ten piedad de nosotros
    Dios, el Espíritu Santo, ten piedad de nosotros
    Santa Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros
    Santa Niña María, ruega por nosotros
    Pequeña, hija del Padre, ruega por nosotros
    Hija, madre del Hijo, ruega por nosotros
    Hija, Esposa del Espíritu Santo, ruega por nosotros
    Pequeña, Santuario del Espíritu Santo, ruega por nosotros
    Niña, fruto de las oraciones de sus padres, ruega por nosotros
    Niña, la riqueza de su padre, ruega por nosotros
    Niña, las delicias de su madre, ruega por nosotros
    Honorable hija de su padre, ruega por nosotros
    Honorable hija de tu madre, ruega por nosotros
    Niña, un milagro de la naturaleza, ruega por nosotros
    Niña prodigio de la gracia, ruega por nosotros
    Inmaculada en su concepción, ruega por nosotros
    Santísima de tu nacimiento, ruega por nosotros
    Más de devotos en su presentación, ruega por nosotros
    Obra maestra de la gracia divina, ruega por nosotros
    Amanecer del Sol de justicia, ruega por nosotros
    Fuente de nuestra alegría, ruega por nosotros
    Fin de nuestros pecados, ruega por nosotros
    Niña, la alegría de la tierra, ruega por nosotros
    Niña, la alegría del cielo, ruega por nosotros
    Modelo de la caridad, ruega por nosotros
    Modelo de humildad, ruega por nosotros
    Pequeña poderosa, ruega por nosotros
    Dulce Bambina, ruega por nosotros
    Pequeña pura, ruega por nosotros
    Hija obediente, ruega por nosotros
    La muchacha humilde, ruega por nosotros
    Dulce Niña, ruega por nosotros
    Chica amable, ruega por nosotros
    Admirabilisíma niña, ruega por nosotros
    Niña Incomparable, ruega por nosotros
    Infante, salud de los enfermos, ruega por nosotros
    Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros
    Refugio de los pecadores, ruega por nosotros
    La esperanza de los cristianos, ruega por nosotros
    Señora de los Ángeles, ruega por nosotros
    Hija de los Patriarcas, ruega por nosotros
    Los deseos de los Profetas, ruega por nosotros
    Señora de los Apóstoles, ruega por nosotros
    La fuerza de los Mártires, ruega por nosotros
    Gloria de Religiosos, ruega por nosotros
    Alegría de los Confesores, ruega por nosotros
    La pureza de las vírgenes, ruega por nosotros
    Reina de los santos, ruega por nosotros
    Niña, Madre nuestra, ruega por nosotros
    Reina de nuestros corazones, ruega por nosotros
    Inmaculada Niña, ruega por nosotros
    María Bambina, ruega por nosotros
    Virgen Niña, ruega por nosotros
    Divina Infantita, ruega por nosotros
    Virgen de Nazaret, ruega por nosotros
    Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, perdónanos Niño Jesús
    Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, atiende nuestra súplica, Niño Jesús
    Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, ten piedad de nosotros, Niño Jesús

    Oremos: Oh Dios todopoderoso y misericordioso Dios, quien por medio del Espíritu Santo, han preparado el cuerpo y el alma de la niña María Inmaculada para ser la madre poderosa y digna de tu Hijo, preservándola de toda mancha, nos concedas todos los que veneramos con todo nuestro corazón su infancia santa, para ser libre, a través de sus méritos e intercesión, por lo que puede ensuciar nuestros cuerpos y nuestras almas y nos haga capaces de imitar su humildad perfecta, obediencia y la caridad, por Cristo nuestro Señor, Amén.

 

CORONILLA DE LA VIRGEN NIÑA

ORACIÓN INICIAL: ¡Oh María santísima! elegida y destinada ab eterno por la augustísima Trinidad para Madre del unigénito Hijo del Padre, anunciada por los Profetas, esperada de los Patriarcas, y deseada de todas las gentes; sagrario y templo vivo del Espíritu Santo, sol sin mancha, porque fuisteis concebida sin pecado original, Señora del cielo y de la tierra, Reina de los Ángeles; nosotros humildemente postrados os veneramos, y nos alegramos de la solemne conmemoración anual de vuestro felicísimo Nacimiento; y de lo más íntimo de nuestro corazón os suplicamos que os dignéis benigna venir a nacer espiritualmente en nuestras almas, para que cautivadas estas por vuestra amabilidad y dulzura, vivan siempre unidas a vuestro dulcísimo y amabilísimo Corazón.

 

I. Ahora con nueve distintas salutaciones contemplaremos los nueve meses que estuvisteis encerrada en el seno materno; diciéndoos que oriunda de la Real prosapia de David, salisteis con grande honor a luz de las entrañas de santa Ana vuestra afortunadísima madre. Avemaría.

II. Os saludamos, oh Niña celestial, paloma candidísima de pureza, que a despecho del infernal dragón fuisteis concebida sin pecado original. Avemaría.

III. Os saludamos, oh Aurora brillantísisima, que como precursora del Sol de justicia, trajisteis la primera luz al mundo. Avemaría.

IV. Os saludamos, oh Elegida, que, cual sol sin mancha alguna, despuntasteis en la noche más tenebrosa del pecado. Avemaría.

V. Os saludamos, oh bellísima Luna, que iluminasteis al mundo envuelto en las más densas tinieblas del gentilismo. Avemaría.

VI. Os saludamos como a esforzada amazona, que sola, a manera de un numeroso ejército, pusisteis en fuga a todo el infierno. Avemaría.

VII. Os saludamos, oh hermosa alma de María, a quien Dios poseyó desde la eternidad. Avemaría.

VIII. Os saludamos, oh amada Niña, y veneramos vuestro santísimo cuerpecito, los sagrados pañales en que fuisteis envuelta, y la sagrada cuna en que estuvisteis acostada, y bendecimos el punto y momento en que nacisteis. Avemaría.

IX. Os saludamos finalmente, oh amada Niña, como adornada de todas las virtudes en grado inmensamente más elevado que los otros Santos, y que, hecha digna Madre del Salvador, y habiendo concebido por virtud del Espíritu Santo, paristeis al Verbo encarnado. Avemaría.

Promesas de la Divina Infantíta:

La Santísima Virgen María hizo las siguientes promesas a San Brígida, la Beata Catalina Emmerick, Sor Magdalena de San José y muchos otros santos más:

*Cuando las mujeres embarazadas santifican la víspera del día de su Nacimiento, ayunando y recitando con devoción nueve veces el Ave María, en honor de los nueve meses que Ella había pasado en el seno de su madre, y cuando renuevan con frecuencia este ejercicio de piedad en el curso de su preñez y la víspera de su alumbramiento, acercándose con piedad a los sacramentos, lleva Ella esas oraciones ante Dios y les obtiene un parto feliz, aunque las condiciones se presenten difíciles.

*Quien en el día de hoy, (festividad del Nacimiento de La Virgen 8 de setiembre...) por la tarde, recite con devoción nueve veces el Ave María en honor de su permanencia de nueve meses en el seno de su madre (Santa Ana) y de su nacimiento, y continúe durante nueve días este ejercicio de piedad, da a los ángeles cada día nueve flores destinadas a formar un ramillete que Ella recibe en el cielo y presenta a la Santísima Trinidad, con el fin de obtener una gracia para la persona que ha dicho esas mismas oraciones.

*"CONCEDERÉ TODAS LAS GRACIAS QUE ME PIDAN LAS PERSONAS QUE ME HONREN EN MI INFANCIA, PUES ES UNA DEVOCIÓN MUY OLVIDADA".